sábado, 28 de febrero de 2009

CAPÍTULO 16 (ya veréis)

Pues , J Reenviado despuntó y luego terminó de cenar. Sus dotes como rapsoda de lejos cruzaron el atlántico y no volvieron, así que no recuperó sus dotes pero nadie se lo recriminó jamás, ni siquiera Ernesto Pérez Filigrana, el famoso físico nuclear que años después de la supuesta muerte de J Reenviado, compró un apartamento en la costa sin parpadear y tampoco nadie se lo recriminó, ni siquiera J Reenviado, supuestamente muerto y sin parpadear.

Las circunstancias político-ambientales de la época obligaron a los padres de J Reenviado a ejercer de padres una vez enjendrado su hijo e incluso a darle un nombre, hecho que no gustó al padre paterno de J Reenviado, poco acostumbrado a dar nada y menos nombres. Afortunadamente para la madre, cuando su hijo nació ella ya había nacido, cosa que facilitó mucho el parto hasta el extremo de que el hijo nació con nombre.

Por supuesto, estos hechos estan contratados y tienen la misma vigencia y consistencia que la opinión de un tertuliano o las declaraciones de un tránsfuga.

Dicho esto habría que decir otras cosas, pero no ahora.

1 comentario:

Lucien de Rubempré dijo...

Es cierto que nació con nombre, pero no es menos cierto todavía que una tarde de otoño, contando el hijo cuarenta y tres años recién por cumplir, se le olvidó su nombre de repente, por lo que resultó inútil todo el esfuerzo hecho por la madre materna y el padre paterno para engendrarlo. Hubo que volver a empezar todo el proceso y engendrarlo de nuevo (incluso la madre tuvo que volver a nacer para poder encontrarse ya nacida cuando naciera su hijo) y esta vez el esfuerzo no fue suficiente para que naciera o naciese ya con nombre, así que por el contrario nació sin nombre. Sin embargo, nació también sin una oreja lateral y sin la uña del dedo meñique del pie, a consecuencia de haber nacido también sin dedo meñique del pie (derecho). De hecho nació inclusive sin el pie, por lo que cada vez que compraba un par de zapatos se preguntaba por qué los zapatos vienen en pares.

Encontrándose en esta tesitura vital, el hijo con nombre (no tenemos por qué decir qué nombre, que dicho sea de paso, ni tan siquiera él mismo lo sabía, ya que lo importante no era saberlo sino acordarse, para no tener que empezar de nuevo el costoso proceso de engendramiento) se percató de una vez por todas que para él la existencia era mucho más cansina que para la gente normal, así que decidió no existir tanto, o existir un poco menos (que vendría a ser lo mismo), y dedicarse a otros quehaceres que nunca reveló por encontrarse casi siempre ausente, y sobretodo a causa de su bajo nivel de existencia.